Mis lagrimas caían a borbotones y aun así mis pies seguían caminando en su paso infinito, no podría explicar cuánto tiempo caminé porque ya estaba más allá de la realidad. De pronto, me frené y todo cobró sentido, estaba al borde de un acantilado y mis pies se tambaleaban indecisos, mis cabellos se despeinaban y la adrenalina se amontonaba en mi cuello. Finalmente estaba en el aire, cayendo a gran velocidad, volando por momentos pero de repente mi mano se afirmó con algo era una cuerda, que me detuvo instantáneamente y fue entonces cuando recordé una frase que nunca había salido de mi cabeza desde que la leí "salta y la red aparecerá" .
Esta última frase es de Goethe.
F.R.
