
Soplaba y soplaba,
pero la flauta parecía muda,
ajena,
como si no convocara
salvo el deseo de ser tocada...
Los ratones ya no respondían como antaño
al hechizo de la música
que siempre dominaba sus pasos...
¿Será que solo se tratará de andar,
errante,
entre árboles,
regalándole los sonidos al viento?
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